Narcos – Mucho más que el Señor de la Droga

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La historia del Señor de la Droga Pablo Escobar es épica por definición. El bandido colombiano que lideró el Cartel de Medellín (ese es el nombre que puso la DEA a la trama de tráfico de cocaína) en los años 80, fue el criminal más rico de la historia. Con una red de distribución establecida que le hizo ganar mas de 30 billones de dolares.

Pablo Escobar es el protagonista de Narcos, una sorprendente mini serie de 10 episodios distribuida en exclusiva por Netflix y desde ya en nuestra pequeña pantalla del salón.

Responsable de miles de muertes, Escobar eliminó a cargos judiciales, a cientos de policias e incluso a un candidato a presidente de su país. Llegó a tener tanto poder que controlaba y manejaba a su antojo las leyes del país y antes de que fuese asesinado por unas tropas colombianas en 1993, tuvo a sus pies a una gran nación de 34 millones de personas.

Narcos: Por fin su estreno en Netflix

Después de varios años teniendo este proyecto en pre-producción -ya que no sabían como abordar una obra tan inmensa- por fin Netflix se decidió a sacarla a la luz y el resultado no ha podido ser mejor.

Intensa, brillante, a veces esclarecedora, a veces desconcertante, pero sobre todo brillante. Narcos es “drama” en su máxima expresión. Nos recuerda a aquellas increíbles producciones americanas de hace décadas que nos deleitaban en forma de mini-series. Un concepto tristemente olvidado que hoy vuelve a nuestras pantallas.

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Narcos es algo más que una obra biográfica del señor de la droga Escobar, nos sumerge de lleno en el contexto político y económico de la América Latina de los 80’s, sus relaciones con Estados Unidos y los problemas de la política exterior de este país. Un tema que muestra de forma abierta y que seguramente incomodará a muchos

Escrita por Chris Brancato y dirigida por un equipo liderado por el genial José Padilha consiguen que Narcos sea tan impactante, desafía muchas de las típicas convicciones de Hollywood.

Una obra imposible de clasificar. Narcos mezcla con mucha habilidad tanto elementos artísticos de cine como de documental, añadiendo material real de imágenes de archivo, notas de la policía, noticias de la época, etc.

La historia de Pablo Escobar es narrada a través de los ojos de Steve Murphy (Boyd Holbrook), un joven agente de la DEA que fuese asignado a Colombia a finales de los setenta.

Murphy será la voz en off que nos va introduciendo a los personajes principales, dando un extraño aspecto de documental. No se asusten, es solamente durante el primer episodio y sólo a modo introductorio. Este hilo conductor va desapareciendo progresivamente en los demás episodios, dejándonos que nos sumerjamos profundamente en la historia.

Trailer de Narcos -Oficial Netflix-

¿Comunistas o narcotraficantes?

Steve no solo nos introducirá a los personajes, también nos relatará como el gobierno de Pinochet (apoyado por el entonces presidente Richard Nixon) ayudará a Escobar con el contrabando de plantas de coca desde Chile. Algo que el odio irracional americano al comunismo es incapaz de aceptar. Es imposible que un gobernador chileno, ayudado por el presidente de los Estados Unidos en llegar al poder, pueda establecer esos vínculos con el narcotraficante. ¡Eso es solo de comunistas! Incluso amenazan con despedir a Murphy cuando insinúa que otro gobernante no-comunista (Panamá) y apoyado por los USA es el mayor distribuidor de droga a Escobar. No aceptan esa realidad y entorpecerán la investigación de la DEA. Buscando siempre lo satírico y lo cómico.

Y es que uno de los puntos fuertes de Narcos es esa mezcla perfecta entre comedia y drama. Es salvajemente divertida cuando nos hace ver la contradicción del pueblo americano con las drogas: Gastando miles de millones en la lucha contra el narcotráfico pero siendo a la vez su máximo aliado y consumidor.

Hay una escena que cuenta muy bien todo esto: El reciente ganador de las elecciones colombianas de 1990 César Gaviria se reúne con el embajador de los Estados Unidos sobre el problema de los carteles de la droga en el país. El embajador le ofrece el apoyo del ejército americano para ayudar a resolver el problema, a lo que el presidente le responde: “Según el último estudio que tenemos, en vuestro país se ha consumido 660 toneladas de cocaína durante el último año, quizás mejor deberíais gastar vuestros recursos contra la droga en vuestro propio país.”